Socialismo Creativo

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Socialismo Creativo

El desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, en cualquier variante teórica, tiene en la tecnología un punto de inflexión. La revolución tecnológica de los últimos años está provocando una nueva era donde las relaciones económicas están sufriendo profundas transformaciones. Una de las principales en la comunicación digital que transitó de comunicación de masa predominante hasta el final del siglo XX para la intercomunicación individual, con todas las consecuencias cualitativas representadas por ese cambio, como bien observó el teórico español Manuel Castells.

Si en los últimos cien años el capitalismo ha demostrado su creatividad creando productos de valor universal, exportando cultura e incluso modos de vida, el socialismo, supuestamente su suceso histórico, tendrá que demostrar un potencial creativo al menos igual. O quedará vencido, en esa área, como el socialismo soviético que se reveló incapaz de crear marcas y productos aptos a disputar con los productos del capitalismo, especialmente en el área de la economía creativa, intensivas en diseño.

En otras palabras, el capitalismo moderno sólo será efectivamente superado por un socialismo creativo.

Esta perspectiva de mediano y largo plazo ya consta en la pauta de la sociedad socialista más avanzada del mundo, China, que tiene como objetivo sustituir la marca el “Made in China” para ostentar el “Design in China”. No hay duda de que el propio régimen de partido único, clásico de las antiguas dictaduras del proletariado, atestigua el carácter socialista de China. En el caso de las industrias extranjeras, el “socialismo de mercado” ha dado este nuevo paso hacia la economía, Creativa.

Y si la creatividad ya fue incorporada estratégicamente en la planificación en al menos una de las sociedades socialistas, deberá ser incorporada como un nuevo valor en la agenda de los partidos que luchan por el socialismo democrático en el mundo. Especialmente en los países emergentes y desarrollados, donde las fuerzas productivas ya alcanzaron un cierto grado de desarrollo.

El socialismo creativo no sólo incluye la economía creativa, sino la innovación en su sentido más amplio, la sostenibilidad ambiental, el espíritu emprendedor como una de las nuevas formas de organización de trabajo y las nuevas formas y metodologías de organización social y política. En estas nuevas formas de organización social y política se incluyen los partidos, especialmente los partidos socialistas.

Si la creatividad capitalista tiene como objetivos principales la ampliación del mercado y del lucro, la creatividad socialista debe tener como objetivos la ampliación de los espacios de libertad en la sociedad y el bienestar de las personas.

El capitalismo ve la evolución tecnológica apenas como forma de aumentar sus ganancias, poco importando con lo que quedó atrás de las formas de producción superadas por la tecnología. La lucha de los socialistas debe tener en cuenta que es necesario reubicar y recalificar a trabajadores cuyo trabajo ha sido superado por las nuevas formas de producción. Para los socialistas, es necesario, por ejemplo, pensar creativamente en cómo volver a colocar en el mercado de trabajo a los taxistas sustituidos por el UBER y en el futuro por los coches robots, sin conductores. Lo mismo para los trabajadores de las fábricas sustituidas por robots.

Sin dejar de apostar e invertir en la innovación, mucho menos intentar impedir los avances tecnológicos, la creatividad socialista será utilizada para innovar socialmente en la ampliación de los espacios de trabajo, de los trabajadores y de los emprendedores. Ampliar, también, los servicios del tercer sector donde el Estado y las empresas no están presentes.

En un raciocinio simple y esquemático, si el capitalismo creativo está orientado a atender el lucro de las empresas, el socialismo creativo deberá volverse hacia el bienestar social y la valorización del trabajo, incluso el trabajo creativo.

El capitalismo tiene en la fuerza de innovación tecnológica y en el desarrollo de la economía creativa un modo de reproducirse y perpetuarse. El socialismo creativo tiene en esa misma fuerza una forma de alcanzar una sociedad socialista donde los medios de producción sean de propiedad social y el trabajo liberado de la explotación.

Es decir, el socialismo creativo deberá constituirse en la dimensión humana del desarrollo de las fuerzas productivas y de la revolución tecnológica.

El humanismo es un “nuevo y revolucionario credo que conquistó el mundo en el siglo más reciente”, un proceso que él denominó la Revolución Humanista, según el joven pensador israelí Yuval Noah Harari.

Así los socialistas modernos ven la economía creativa no sólo como el conjunto de las actividades en las que el talento humano es la principal materia prima, sino también como estrategia de desarrollo, a orientar políticas públicas de incentivos y apoyar la innovación tecnológica y la cultura, componentes básicos de dicha economía.

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